Todos fuimos principiantes alguna vez, y yo no soy ninguna excepción

Acá te cuento algunas cagadas que me mandé en el camino…

¿Ya te diste cuenta que tener un negocio no es estar tirado en la playa con tu laptop, disfrutando de tus millones de dólares?

Bienvenido al club, my friend.
Parece que emprender y vivir de lo que a uno le gusta es un poco más difícil de lo que me vendieron.
Y no sólo al principio: todo el camino es difícil.
 
No pasa nada, porque acá hay una mano amiga que quiere acompañarte por ese camino, para que sea más liviano, más fluido y, sobre todo, más feliz.

Mi nombre es Marian

Y me defino como emprendedora. Soy de esa gente que nació con el propósito de emprender y que estuvo toda su vida intentando hacerlo, incluso sin darse cuenta.
Pero el punto de inflexión, el momento clave, fue cuando descubrí que estaba hecha para eso.

UNA HISTORIA DE MIS COMIENZOS

Cómo los beatles cambiaron mi vida

Cuando tenía 25 años trabajaba como empleada administrativa en una empresa de radios. La empresa vendía y alquilaba radios estilo handy para obras petroleras y otras cosas. Mi trabajo era hacer las facturas para los clientes y hacer las llamadas para cobrarles.
 
Odiaba ese trabajo. Lo peor es que me había costado mucho llegar hasta ahí, a tener un trabajo en una empresa, en blanco, con un sueldo que me alcanzaba y vacaciones pagas. Fueron años de trabajar en lugares horribles de cualquier cosa para poder ocupar un puesto como este.
 
¡Pero cómo me costaba ir!. Hasta llegué a pensar que era una vaga, una inútil, que si no servía para un trabajo tan fácil como ese, entonces probablemente no servía para nada.
Mis compañeros de trabajo eran la mayoría gente grande y podía verme en 30 años trabajando en el mismo puesto, pero con hijos y un poco más de panza. Estaba destinada a la miseria. Sí, suena dramática pero tengo esa cualidad de dramatizar todo un poquito.
En esa época estudiaba Administración en la UNLP y también había empezado a hacer algunas cosas extra-laborales: natación, clases de canto y una buena dosis de juntadas con mis amigos, yendo a ver bandas tributo a los Beatles.
 
Los Beatles siempre fueron mi pasión y coincidí en ese momento con varios amigos que tenian el mismo fanatismo, sobre todo dos: Sol y Silvina. Las 3 fans de los Beatles ibamos juntas a todos lados.
El tema era que nosotras vivíamos en La Plata y las bandas tributo siempre tocaban en CABA, dónde se había armado un pequeño mundillo de eventos y festivales de los Beatles.
 
Ese mundo me fascinó. Y fue una tarde con las chicas en el bosque que nos dimos cuenta que en La Plata no había nada como eso: teníamos que hacerlo.
Teníamos que hacer nuestro propio festival Beatle en La Plata.
Así que todo empezó así.
Obviamente yo fui la primera que se tomó la idea en serio y al día siguiente ya estaba preguntando precios de lugares en donde hacerlo, escribiendole a bandas tributo y todo. Y lo que siguió fue todo muy genial. Un proyecto que nos llevó más o menos 7 meses y mucho, mucho trabajo.
El Beatles Fest no iba a tener un objetivo monetario: únicamente cobraríamos entrada para poder pagar los gastos del evento.
Esta pasión que le pusimos y la energía que transmitimos nos llevó a:
Vendimos más de 500 entradas. Tocaron 16 bandas. 
Hicimos sorteos por hora, juegos y una muestra de objetos de los Beatles. Hubo puestos de merchandising, pintura en vivo y un conductor durante todo el evento. Vino un colectivo repleto de gente desde Necochea exclusivamente al Beatles Fest.
Hasta me hice un ratito y canté en vivo con una banda donde estaba el tecladista que tocó con Charly García el Himno Nacional Argentino y con Memphis La Blusera.
 
La loca del medio con cara de felicidad que está cantando soy yo.
Todo esto en el primer festival que hacíamos en nuestras vidas
Cuando empezamos no sabíamos ni cómo podíamos invitar a las bandas o cómo escribir una nota de prensa. Ni siquiera a cuánto poner las entradas.
 
El Beatles Fest me cambió la vida. Porque entendí todo lo que era capaz de hacer. Entendí que podía hacer cosas por mi misma, si realmente lo deseaba, si realmente lo quería hacer. Si el impulso era lo suficientemente grande, hasta podía contagiarse la energía y crear ese momento mágico tan especial que ocurrió.
Este mundo fantástico del Beatles Fest fue mientras trabajaba en esa empresa de radios. Llegando al día del evento, era casi surrealista: me llamaban de las radios para hacerme entrevistas mientras estaba en la oficina.
Al final, la realidad me pegó una bofetada
Cuando terminó todo, entendí que realmente ese trabajo en la oficina no era para mi, no porque yo no era lo suficientemente buena para hacerlo, sino porque era demasiado buena. Yo era distinta, no encajaba en ese lugar. Estaba hecha para otra cosa. Estaba hecha para vivir de lo que me gustaba.
Desde ese momento entendí que mi destino era vivir de eso.
Y no paré hasta alcanzarlo.
Después de muchos años, un negocio de zapatillas pintadas a mano, y muchísimas experiencias y aprendizajes increíbles, en 2018 decidí crear Vivir de eso.
Porque comprendí que no era nada fácil vivir de lo que a uno le gusta, pero tampoco imposible. Y entendí que mi lugar era extender ese fanatismo y toda mi experiencia a otras personas.
Ayudar e impulsar a que otros negocios puedan sostenerse y crecer. Y sobre todo, que sea lo más sencillo y fluido posible.

LA LISTA DEFINITIVA DE CAGADAS

Si yo te digo que pasé por todo, es que realmente cuando hace muchos años que emprendés, podés decir que te mandaste las mil y un cagadas. Acá un resumen de las más importantes:

Dar por sentado que los planes complejos iban a salir todos perfectos y no tener un plan B. A veces también pienso: ¡que suerte que tuve!.

Creer que porque yo lanzaba un producto, iban a venir corriendo a quitarmelo de las manos. Señora, si usted no tiene audiencia, la misma no se va a crear mágicamente.

Hacer mal los cálculos de precios y perder plata. Esto fue una de las peores, definitivamente.

Cambiar de negocio como de ropa interior. Imposible crecer si no hacés lo mismo por un largo tiempo.

Posicionarme como un “negocio de ofertas” y nunca poder aumentar precios. Que tengas cuidado cuando hacés ofertas, ¡te digo!.

Creer que a todo el mundo le interesa y le resulta fácil diseñar webs porque a mi me parece un mundo fascinante. Esto me costó un largo de tiempo de entender quién era realmente mi clienta ideal. Pista: no era yo.

Crecer mi lista de suscriptores de correo y nunca enviarles nada. Eso me hizo perder muchos valiosos suscriptores que hoy amaría que estén a mi lado.

¡No planificar!. No sabía para donde iba, y no me importaba tampoco. Hoy no puedo creer que estuve tanto tiempo dando vueltas en círculos.

Dejarme ganar por la ansiedad. Esto hizo que lance productos y servicios así nomás porque no me daba el tiempo de perfeccionarlos.

Como verás, estas cosas nos pasan a todos. Lo importante es que podamos aprender de nuestros errores, y sobre todo intentar trabajar con alguien que nos ayude a esquivar la mayor cantidad posible.

Numeritos del amor

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Alumnos en mi academia
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Sitios web diseñados
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Cursos creados
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Años trabajando con emprendedores

Esto dicen mis clientes

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